
Pablo Cuevas, argentino de origen pero con nacionalidad oriental, preferiría estar “más acompañado”, pero reconoce que la realidad del tenis charrúa no es la mejor. En la primera ronda sucumbió sin atenuantes con González.
El uruguayo Pablo Cuevas se lamentó hoy de la "soledad" en que lo deja el tenis uruguayo. "Está muy bien eso de ser el número uno de Uruguay, pero preferiría estar más acompañado, formar parte de un grupo más grande en el que todos nos lleváramos bien", dijo a DPA Cuevas tras ser eliminado en la primera ronda del Abierto de tenis de Francia.
"Pero lo cierto es que no viene muy bien la cosa en el tenis uruguayo", reconoció Cuevas, de 22 años y 88 del ranking mundial, el primer uruguayo entre los 100 primeros en casi una década.
Sólo hay otros seis uruguayos en el ranking de la ATP y ninguno de ellos entre los primeros 300.
Cuevas no tuvo posibilidades hoy ante el chileno Fernando González, que se impuso por 6-3, 6-3 y 6-1, pero su presencia en el cuadro principal de Roland Garros fue ya de por sí un hito para el tenis uruguayo, que desde las épocas de Diego Pérez y Marcelo Filippini no contaba con representantes en París.
"Me gustaría que lo mío pueda ayudar a que surjan más jugadores", dijo Cuevas, nacido en la ciudad argentina de Concordia pero nacionalizado uruguayo.
Cuevas nació en Concordia hace 22 años, pero se nacionalizó uruguayo, nacionalidad de su madre. Pese a la carencia de compatriotas charrúas, el tenista encuentra amigos de este lado de la frontera en Diego Hartfield y Horacio Zeballos, y pasa la mayor parte del tiempo en Buenos Aires.